Contabilidad Financiera I. El análisis financiero, patrimonial y económico

La importancia de los flujos de caja

Todos los gestores de las empresas, como las entidades financieras y los inversores prestan una especial atención al dinero del que dispone una empresa, bien en su propia caja, bien en sus cuentas bancarias.
Es frecuente oir mencionar la importancia de los llamados “flujos de caja” para determinar la salud financiera de una empresa. En otras palabras, los cobros y pagos que se van a realizar en cierto período de tiempo y que provocarán variaciones en el dinero disponible o en la liquidez de la empresa.
Una empresa, aun siendo muy rentable, puede encontrarse con problemas de liquidez. Por esta razón es tan importante una buena gestión de los flujos de caja, también conocida como “gestión de la tesorería”.
Hay que tener en cuenta que los flujos de caja de la empresa son muy importantes, pero no nos proporcionan dos piezas clave de información:

1. Beneficio anual
2. Beneficio patrimonial

Para calcular el beneficio anual hay que deducir de los ingresos obtenidos por las ventas realizadas el coste de las mercancías vendidas y los otros costes relacionados con la explotación que sean imputables a ese año.
Cuando tratamos la compra de equipos que durarán varios años, no sería lógico deducirlo en su totalidad de los ingresos del año, ya que se trata de inversiones a largo plazo que se utilizarán en varios años.
Si descontásemos la totalidad de ese importe en un único año, estaríamos distorsionando el beneficio anual. Por esta razón, la práctica habitual consiste en repartir linealmente el coste del bien entre sus años de vida útil estimada; esta práctica es lo que se denomina en contabilidad “amortizar un bien”.

 

El principio del devengo

En contabilidad es fundamental distinguir entre dos situaciones que, aunque con frecuencia se confunden, son totalmente diferentes. Incurrir en un gasto no es lo mismo que realizar un pago y obtener un ingerso es distinto que cobrar.
El sistema contable de una empresa debe registrar una operación en el momento en que se contrae la “obligación de pagar”, o “el derecho de cobrar”, aunque el pago o el cobro todavía no se hayan realizado. Éste es el denominado “principio del devengo” para el reconocimiento de gastos e ingresos.
Tan sólo en casos excepcionales, los flujos de caja de un determinado período de tiempo reflejan correctamente los beneficios o pérdidas de ese período, y únicamente es segura su coincidencia en el momento de la liquidación final de la empresa.

Compras y ventas a crédito

Ventas a crédito. Imaginemos que nuestra empresa vende sus productos a crédito. Al cierre del ejercicio, esta empresa tendrá parte de las ventas realizadas durante la última parte del año todavía sin cobrar. Es decir, que algunos clientes le deben un dinero que la empresa no cobrará hasta principios del año siguiente.
Por la misma razón, parte de los cobros recibidos durante el año corresponden a ventas del año anterior.
Por lo tanto, los cobros recibidos durante el año no se corresponden en su totalidad a los ingresos por ventas de dicho año.
Para calcular los ingresos correspondientes al año habría que realizar el siguiente cálculo:

COBROS POR VENTAS + VENTAS PENDIENTES DE COBRO A FINAL DE AÑO – COBROS CORRESPONDIENTES A VENTAS DEL AÑO ANTERIOR = INGRESOS POR VENTAS DEL AÑO

Compras a crédito. Por la misma razón expuesta en el apartado anterior, los pagos realizados durante el año no se corresponden con los gastos en los que incurrido la empresa durante el año.
Sólo deberíamos deducir como gastos de materias primas la parte correspondiente a la mercancía producida y vendida durante el año.
Además, coo esta empresa realiza sus compras a crédito, al cierre del ejercicio tendrá parte de las compras realizadas (durante los últimos meses del año) todavía sin pagar. Es decir, que debe dinero a sus proveedores que la empresa no pagará hasta principios del año siguiente.
Por la misma razón, parte de los pagos realizados durante un año, no se corresponden en su totalidad a los gastos de dicho año.
Para calcular los gastos del año abría que realizad el siguiente cálculo:

PAGOS POR COMPRA DE MERCANCIAS + EXISTENCIAS EN EL ALMACEN A PRINCIPIOS DEÑ AÑO – EXISTENCIAS EN EL ALMACEN A FINAL DE AÑO = GASTOS EN MATERIAS PRIMAS DEL AÑO

Cuentas pendientes de pago

Por los mismos motivos expuestos anteriormente, hay una serie de gastos que deberían imputarse como gastos del año, pero que no se pagarán hasta el año siguiente y que, por lo tanto, no aparecen en los flujos de caja. Sin embargo, hay una serie de pagos que sí aparecen, pero que corresponden al año anterior.
Éste es el caso de una serie de gastos como la factura del teléfono, que no se paga en el momento de incurrir en el gasto, sino cuando la compañía  telefónica emite la factura.
Por esta razón, el gasto en teléfono de la última parte del año no se paga hasta el año siguiente y no aparece en los flujos de caja, pero está registrado el pago correspondiente al consumo telefónico del final del año anterior.
Los flujos de caja del año no se corresponden normalmente con los ingresos y gastos del año. Por lo tanto, no son las cantidades correctas ni para determinar el beneficio o la pérdida, ni para determinar los derechos de cobro u obligaciones de pago.
En contabilidad es fundamental tener siempre presente el principio del devengo para el reconocimiento de gastos e ingresos y no olvidar nunca que una empresa debe registrar una operación en el momento en que se contrae la obligación de pagar o el derecho de cobrar, aunque el pago o el cobro
todavía no se hayan realizado.

La importancia del balance y de la cuenta de resultados

Los gestores de una empresa necesitan conocer cuál es el activo con el que cuenta la empresa, es decir, sus bienes y derechos, así como saber cuál es su pasivo, o importe de las obligaciones contraídas.

 

Situación financiera de la empresa

Los gestores necesitan conocer no sólo las cantidades que se hallan pendientes de cobro, la cantidad de mercancías o el dinero disponible en la caja y bancos u otros bienes, sino que también tienen la obligación de mantener la salud financiera de la empresa para evitar problemas de liquidez cuando haya que atender obligaciones de pago y así no tener que hacer frente a una suspensión de pagos.

No olvidemos que una empresa puede ser rentable y aun así, tener problemas de liquidez.

 

Situación patrimonial de la empresa

El patrimonio neto de una empresa es la diferrencia entre el valor de los bienes y los derechos que posee el importe de las obligaciones contraídas a una fecha. Es decir:

PATRIMONIO NETO = ACTIVO – PASIVO

El patrimonio neto representa la situación acumulada a la que ha llegado una empresa como resultado de sus operaciones a lo largo del tiempo, el valor de sus activos, la financiación externa que ha utilizado y el patrimonio que ha generado.

La situación patrimonial de la empresa pone de manifiesto si existen, o no, problemas de solvencia, es decir, si existe peligro de quiebra.

 

Fuente: MBA Del Siglo XXI

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