Las 4 "G" de Kostolany

Descifrar los mercados es importante para el éxito en la operativa, pero no es determinante, ni siquiera es lo más importante. Hay mucha gente que opera exitosamente con un conocimiento muy parcial y sesgado del ‘elefante bursátil’, porque se limita a hacerlo en las partes de su ‘anatomía’ que conoce mejor. Y no faltan los que con un gran bagaje teórico y una visión muy lúcida de los mercados son un desastre en la práctica, y más les vale dedicarse a intentar orientar y dar ideas a los demás.

Probablemente, la respuesta más completa y atinada, amén de ingeniosa, sea la de Kostolany. Según Kostolany los poseedores de valores se dividen en ‘duros’ que
son los vencedores y ‘blandos’ que forman el bando de los perdedores. Un sinónimo un tanto equívoco sería el de ‘manos fuertes’ y ‘manos débiles’ o ‘manos temblorosas’. Es equívoco porque estas expresiones se suelen aplicar respectivamente a los grandes y pequeños inversores. Kostolany aclara que la división no es tan lineal, también hay manos débiles entre los grandes y manos fuertes entre los pequeños.

Lo que caracteriza a los ‘duros’ y les lleva al triunfo es que poseen las cuatro ‘G’, cuatro palabras alemanas que empiezan por G (Kostolany, de origen húngaro, escribió sus libros en alemán). Estas cuatro ‘G’ son Gedanken (ideas), Geduld (paciencia), Geld (dinero) y Glück (suerte).

Lo curioso es que, al parecer, Kostolany no ideó esta definición sino que la aplicó a la bolsa, tomándola de su autor original, el mariscal alemán Von Moltke, vencedor de la guerra franco-prusiana de 1870. Von Moltke la aplicaba a las condiciones necesarias para vencer en una guerra y, ciertamente, es una estupenda definición aplicada a ese campo. Si nos paramos a pensar, también es una regla de oro aplicable a la gestión empresarial. Y si nos ponemos un poco cínicos, también resultan útiles en la seducción amorosa.

Pero volvamos a la aplicación al campo concreto de la bolsa. Las comillas son citas literales de Kostolany:

Gedanken (ideas). ‘Tener ideas significa que la persona en cuestión sabe actuar de manera cerebral, acertada o equivocadamente, pero -y esto es lo más importante- utilizando la mente de modo reflexivo y conceptual’.

Las ‘ideas’ no son un conjunto de ideas preconcebidas sobre el mercado, sino una actitud mental. Si se posee, las ideas concretas irán viniendo, unas más acertadas y otras menos, pero la correcta actitud mental nos irá filtrando las más adecuadas a nuestra propia manera de operar, aunque el precio a pagar sea el equivocarse y encajar pérdidas al principio.

El buen asesoramiento, a través de lecturas y testimonios ajenos, nos va a ayudar y acortar el proceso de aprendizaje pero no lo va a sustituir.

La minoría de ‘duros’ triunfadores es pequeña. Se suele manejar una estadística informal de que sólo alcanza el 5%. Sea esta u otra, en todo caso, la cifra exacta es muy pequeña, extraña paradoja en un juego trucado a favor de los jugadores. Dentro de esa minoría, cada persona es un mundo y tiene que encontrar su propio camino al triunfo en función de sus objetivos, edad, situación económica, formación y actitud ante el riesgo.

A pesar de las diferencias en formas de operar, ‘ideología’ sobre la bolsa y objetivos de rentabilidad/riesgo, el primer factor común de estos triunfadores es la actitud mental subyacente, las ‘ideas’.

Geduld (paciencia) ‘Unos nervios suficientemente templados como para no reaccionar con exagerada excitación ante cualquier acontecimiento de menor importancia’. En otro momento escribe Kostolany sobre la paciencia ‘Tiene que hacer alarde de paciencia y no echar inmediatamente la soga al caldero cuando el papel que ha comprado a cien retrocede a ochenta y su conservación parece aburrirle’.

Podemos considerar la paciencia en un sentido amplio como capacidad de autocontrol emocional frente al ‘ruido’ del mercado. También, como capacidad de encajar reveses y frustraciones manteniéndose firme.

Uno de los típicos mitos sobre los mercados es que la paciencia necesaria está en función del horizonte de inversión.

Así estarían los largoplacistas, gente rara que se conforma con rentabilidades modestas al cabo de un largo período de tiempo y sufriendo mucho. Estos necesitan mucha paciencia.

Y luego los cortoplacistas que obtienen rentabilidades interesantes sin necesidad de ser pacientes. Pongamos por caso, un 5% mensual con ‘un bajo riesgo’, como prometen unos charlatanes de feria (un viejo oficio renacido y reconvertido gracias a Internet) cuya web he estado visitando poco antes de escribir este artículo.

Al final, los drawdowns (rachas de pérdidas) ponen en su sitio a estos aprendices de especulador que descubren, demasiado tarde, que si se pudiera ganar un 5% mensual sin apenas dedicación ni riesgo ‘no existirían picadores en las minas ni leñadores en los bosques’, por seguir citando a Kostolany. En realidad, el oficio de especulador profesional en el muy corto plazo es durísimo y necesita más paciencia, en el amplio sentido de la palabra aquí utilizado, que el de un participante de horizonte más amplio y operativa más relajada.

Geld (dinero) ‘Por dinero no entiendo una cantidad absolutamente grande sino sólo relativamente grande. Cuando el pequeño ahorrador, que posee 10.000 marcos compra papel tan sólo por 6.000 marcos, tiene ‘dinero’; cuando un multimillonario que posee diez millones de marcos compra papel por valor de treinta millones y queda a deber veinte, entonces no tiene bastante dinero’

El ‘dinero’ significa en primer lugar, la gestión del dinero y del riesgo. Sin una correcta gestión del dinero, corremos el riesgo de sufrir la expulsión del mercado por bancarrota antes de que triunfen nuestras ideas sostenidas por nuestra paciencia. No basta el ‘espíritu’ (paciencia), también es necesaria la ‘materia’ (dinero).

Incluso sin llegar a la bancarrota, si hemos perdido el 50% de nuestro patrimonio necesitaremos ganar un 100% simplemente para estar como al principio, y en realidad no estaremos como al principio porque probablemente habrá transcurrido bastante tiempo, tiempo en el que habríamos ganado dinero con activos sin riesgo.

La diversificación en todas sus facetas, el ir asumiendo riesgos poco a poco, y el evitar el apalancamiento son reglas básicas para sobrevivir al principio, y sobrevivir es un paso previo necesario para luego triunfar.

El concepto de ‘dinero’ no se agota con la reflexión de Kostolany. Hay una faceta colateral de gran importancia, los costes de transacción y los costes fiscales. Al fin y al cabo, el dinero que de verdad nos debe interesar es que va a terminar en nuestro bolsillo. No es nada infrecuente encontrarnos con operativas que en términos brutos ganan más dinero que otras pero resultan menos rentables una vez descontamos comisiones e impuestos.

También hay que tener en cuenta que la cantidad absoluta de dinero tiene su importancia. Operar con cantidades muy reducidas dificulta alcanzar los umbrales mínimos de diversificación para controlar bien el riesgo. Y el alto riesgo en que se incurre aumenta mucho las posibilidades de fracaso. Lo más aconsejables es suplir la escasez de ‘geld’ con grandes dosis de ‘geduld’ para seguir ahorrando hasta disponer de una masa crítica mínima.

Glück (Suerte) Kostolany dice que ‘esto se entiende por sí mismo’, pero no es menos importante.

Los defensores del ‘mercado eficiente’ dicen que ‘la suerte puede ser el responsable en un 99 por ciento del éxito de las pocas personas que han superado los índices bursátiles’ (Malkiel). Afirmación excesiva, pero aún es más excesiva la pretensión de que nuestros éxitos se deben únicamente a nuestros méritos. En una actividad regida por la incertidumbre y por las verdades estadísticas inestables y con ‘fecha de caducidad’, siempre necesitaremos contar con la suerte. Aunque podamos ayudar a la buena suerte con nuestras ideas y utilizar nuestra paciencia y nuestro dinero para sobrevivir a los embates de la mala suerte.

 

Fuente: http://www.labolsa.com/foro/mensajes/1048719804/

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