El marketing de lo psicológico

A menudo, las ciencias entre sí, o las tendencias en este caso, se fusionan: participan la una de la otra. Se crea una especie de sinergia paradigmática dentro del marketing donde 1 + 1 puede ser más de 2.

Y con la psicología y el Marketing no va a ser diferente. Conocemos que existen factores que condicionan nuestra personalidad y la conexión existente entre nuestros pensamientos, pero también con recuerdos, influyendo en mayor o en menor medida en nuestras decisiones y reacciones a la hora de comprar un producto o bien dejarlo en la estantería donde estaba; ir a comer a ese restaurante, y no a otro; e incluso tener ganas de beber el refresco de esa determinada marca y no de la otra.

¿A que nunca había pensado en ello antes? ¿Cómo se relaciona entonces la psicología con el marketing?

Pues prepárese, porque existe algo llamado neuromarketing, que es el encargado de estudiar cómo la nueva publicidad puede provocar sentimientos de apego hacia una marca u otra, o bien hacia una determinadas compañía o producto. Ya que, literalmente mide y observa aquello que sucede dentro del cerebro de las personas mientras éstas toman decisiones en el ámbito del consumo.

Podríamos preguntarnos directamente ¿qué relación tiene la neurociencia con el ámbito comercial, si uno pertenece a hospitales y laboratorios y la otra a los grandes centros comerciales? Pues aparentemente mucho, ya que la mayor parte de las decisiones que tomamos tienen su origen en motivos no conscientes.

De modo que, aplicando todo esto a las técnicas comerciales, técnicas que no suelen ser perceptibles a simple vista (sí, ellos le conocen mejor a usted que usted mismo) podremos ser condicionados en las decisiones de compra o incluso en nuestra percepción emocional relacionadas directamente sobre determinados productos o marcas.

También se utiliza la simbiosis generada mediante el Neuromarketing y el Psicomarketing, en el mundo de los negocios, especialmente en cuanto a seducir y retener al cliente se refiere. Porque, además de influir en sus decisiones de compra se pretende potenciar los estímulos y recurrir directamente a sus sentimientos para lograr así un mayor impacto publicitario. Queda clara la relación directa entre mente y conducta ¿verdad?

Tal es así, que actualmente el marketing de lo psicológico resulta fundamental para las grandes empresas y marcas, por no decir literalmente indispensable dentro de su sistema de comercialización. Muchas de estas empresas recurren a la contratación de expertos y neurocientíficos para construir (sí, ha leído bien, construir) “los deseos de cada uno de los consumidores ” para así poder determinar las conductas de compra, los estímulos sensoriales o el nivel de satisfacción del cliente, creando nuevos paradigmas sociales y comerciales, dentro de la innovación y el reciclaje continuo de las tendencias.

Los diferentes factores psicológicos que pueden intervenir en nuestra percepción y decisiones son extensos, pero sin duda totalmente determinantes en la gran mayoría de situaciones en las que nuestro cerebro y subconsciente se enfrentan a la hora de decantarse por una u otra opción de compra o incluso determinar cuales son nuestros establecimientos preferidos.

Este es sin duda un proceso donde pueden llegar a intervenir todos y cada uno de nuestros sentidos. La percepción visual, olfativa o auditiva comienzan a adquirir gran protagonismo en determinadas estrategias de comercialización y marketing adaptando por ejemplo el entorno,( decorado, colores y formas ) de comercios y tiendas, o determinando que tipo de música es más apropiado para estimular determinadas sensaciones o incitar, ralentizar o acelerar el ritmo del consumidor.

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